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Hola Querido Lector, despues de una pelea con la familia de Nathaniel al fin pude quedarme con los derechos de su diario. Eso es otra historia asi que les dejo para su lectura este primer trozo del diario antes mencionado. Espero que comprendan que estos son los apuntes de un diario personal y no tienen ningun cambio más que el paso de unas hojas de papel a la pantalla digital.

Para esta edición he nombrado este escrito: "El antecedente".


21 años. Por internet logre encontrar un buen contrato arrendatario, un pequeño y cómodo departamento en la Colonia Roma, mis padres me apoyan en este paso que estoy dando, llegar a la capital del país con el único fin de terminar la universidad. Cursaba el sexto semestre de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Tuve que cambiarme de Escuela porque ya no encajaba en ese ritmo de estudio. En realidad, mis papás se encargaron de todo, no querían que siguiera con mis gustos extraños, sí, soy gay. Eso les incomodaba a ellos y su hipócrita sociedad.

Cuando tenía 18 años salí del closet, la verdad no sabía si era lo correcto pero antes de que se hiciera más tarde decidí aceptar mi realidad. Mis padres creyeron que sería mejor que la gente y menos que sus amigos se enteraran de mis preferencias, ellos apenas lo aceptaron, más o menos les costó trabajo. Pero eso sí, le metieron un susto a Poncho, mi exboyfriend. Mi mamá siendo una maniática, casi asesina a sueldo, llego un día a visitarlo, lo llevo a platicar tranquilamente a un café, todo iba bien hasta el momento en el que mi madre no se aguanto las ganas darle unas tres bofetadas al decir que me amaba como a nadie en el mundo; después de propinarle la cacheteada mi santa madre lo amenazo con mandarlo a la cárcel y decirle a su familia su situación inmoral. De verdad creía que Poncho era el mejor hombre del mundo y resulto un patán, jamás contesto mis mensajes, mis llamadas y para colmo no me pago mil pesos que le preste para comprarse un Ipod; lo fui a buscar a su trabajo y uno de sus compañeros me dijo lo sucedido, que decepción. Fui a quejarme con mamá y ella me dijo que si iba a estar con un hombre, tenía que ser un ejemplar perfecto del género. Un adonis andante dijo ella.

Mi padre iba muy bien en su trabajo, de hecho su jefe le había prometido un ascenso. Aquella vez se le ocurrió invitar al Licenciado Cheto Sandoval y su familia a cenar; típico de los empleados que quieren asegurar su nueva superioridad en la empresa; esa tarde papá le dijo a mi hermanito Toni que no dijera nada sobre mis cosas y a mí que me comportara como un machín, lo que se dice machín.
Llego puntualmente el Licenciado Cheto con su esposa, su hija Sandra y un Ángel caído del cielo, su hijo Leo. En la mesa nos sentemos de la siguiente manera, mi mamá en frente de la señora Sandoval, mi hermano frente a Sandra, mi padre y el licenciado de largo a largo. Yo y Leo estábamos justo en medio de la mesa, frente a frente, mirándonos a los ojos; todo para los demás fue tan normal que nadie se dio cuenta de cómo nos mirábamos. La cena termino y los consuegros secretos se pusieron a tomar, entre copa y copa cada vez se hacía tarde.

Mi mama y la señora Sandoval platicaban de comida y otros quehaceres domésticos, Sandra hablaba por teléfono con quien parecía ser su novio, mi hermano se quedo dormido en el sillón; mientras tanto Leonardo y yo platicábamos de música como para mantener el dialogo y no dar pista de cuanto nos atraíamos, le dije que subiéramos a mi cuarto a jugar Play Station, le avisamos a mi mamá, la señora Sandoval se quedo mirando a su hijo y con una mueca trato de decirle algo y así nos pudimos desaparecer de la reunión.
Al llegar a mi cuarto lo único que quería era conocerlo y saber qué onda con él, entonces prendí todo el equipo y cuando menos lo esperaba él me abrazo por la espalda -No me gusta esperar tanto tiempo para esto- me dijo al oído. – ¿Esperar para qué?- le conteste titubeando un poco. Me volteo con fuerza y comenzó a acariciarme suavemente los testículos y el pene, hasta el momento en que se me puso erecto. – ¿No piensas tocarme o qué?- me pregunto Leo excitado, desabroche su pantalón y me ti mi mano entre su bóxer, él ya tenía el pito a todo lo que daba, lo acaricie un segundo y a continuación empecé a jalar y en ese instante nos besamos pasionalmente. Su lengua la sentía hasta en mis entrañas, le quite la camisa, me bajo el pantalón y los calzones, le desnude el cuerpo completo, del buró saqué unos condones; me hizo chupársela antes de ponerle uno, sabia tan dulce que no quería dejar de mamársela, era tan suave, gruesa y cabezona, rosadita. Le puse el condón y entonces lo tumbe en la cama, mi culo estaba preparado para dejar entrar a Leo en mí. Estaba un poco gruesa así que me dolió cuando entro, mi respiración agitada lo estimulaba más, sentía como las venas de su pene pulsaban fuertemente dentro de mí y eso me excitaba más cada vez. El frotar de mi cuerpo contra el suyo me hizo venirme sobre él, eso lo prendió tanto que segundos después el se vino en mi y como si muriéramos por un momento todo se detuvo. Esa fue mi primera vez con un chavo.

-¡Nataniel!- Sí. Esa era mi mamá interrumpiendo ese gran momento. –Creo que ya nos vamos- dijo Leo sonriendo y con su mano en mis nalgas, las apretó y después de vestirse me dio un beso. Yo seguía pasmadote en la cama encuerado, mientras él se vestía, mi mente ya se hacía una chaqueta. Él salió de mi cuarto, no sin antes dejarme su correo y su número telefónico. –Mucho gusto Nataniel- dijo antes de cerrar la puerta. Aún lo recuerdo como si fuera ayer. Inmediatamente prendí la computadora y me conecte, lo primero que hice en el Messenger fue agregar su cuenta: rompecorazones@hotmail.com, ese era su correo, medio chafa pero que se podía hacer, eso no le quitaba lo buenote.